• ¿Ocasiona la minería conflictos sociales?

    Regresar a lista de preguntas

    Las actividades mineras pueden proporcionar beneficios económicos y sociales a las comunidades donde se desarrollan a través de la creación de empleos locales e ingresos por recursos, pero también pueden generar cambios sociales que conlleven a, o agraven, conflictos sociales.

    Entre las causas de conflictos sociales se cuentan la falta de consulta suficiente y de participación de la comunidad, la falta de información precisa sobre los efectos de las actividades mineras, expectativas divergentes de beneficios sociales y económicos, inquietudes sobre el medio ambiente, disputas sobre el uso de la tierra y compensación económica, minería artesanal y de pequeña escala, migración hacia las regiones mineras y discrepancias en la aceptación de la minería de gran escala. Las compañías mineras canadienses consideran cada vez más el impacto social de sus proyectos y buscan disminuir o mitigar tales conflictos.

    Consulta y participación oportunas con la comunidad

    Es esencial establecer buenas relaciones entre gobiernos, grandes compañías mineras y comunidades locales durante las primeras etapas de los proyectos mineros. Esto toma especial importancia en países que tienen una historia de colonialismo, en donde los gobiernos han desatendido a las comunidades locales y pueblos indígenas  y donde es común que las comunidades sientan desconfianza de los gobiernos  u otros grupos de la sociedad . [1, 2] Las comunidades locales también podrían oponerse a las operaciones mineras si perciben que se les han impuesto los proyectos sin que se les haya consultado suficientemente. [3-7]

    Debido a que las operaciones mineras podrían afectar a las comunidades aledañas social, económica y medioambientalmente, estas comunidades esperan participar en la toma de decisiones y compartir los beneficios de las actividades extractivas. Por ello es importante tomar en cuenta estas expectativas y atender las inquietudes de las comunidades locales tan pronto como sea posible. Si se incorporan las preocupaciones de la comunidad en los proyectos mineros (p. ej., con el objeto de prevenir, controlar y reducir los impactos ambientales), y si las comunidades locales comprueban que recibirán una participación justa de los beneficios (p. ej., por medio de oportunidades de empleo, la construcción de infraestructura pública, o programas de responsabilidad social empresarial (RSE), etc.), es más probable que acojan con agrado los proyectos mineros.

    Participación, diálogo e información continua en la comunidad

    La participación de la comunidad, incluyendo el diálogo e intercambio de información continuos, son factores a los que debe darse continuidad durante todas las fases de los proyectos mineros, incluso después del cierre de las minas y de los trabajos de rehabilitación. No hacerlo puede generar desconfianza de las compañías mineras, especialmente en aquellos países que tienen una historia o percepción de abuso generalizado, injusticia social y expropiación. [7, 8] La desconfianza muchas veces alimenta o exacerba los conflictos sociales. También dificulta enormemente la resolución de conflictos sociales una vez que éstos ya han iniciado.

    La falta de diálogo e información precisa también podría crear conflictos sociales debidos a percepciones sociales incorrectas. En Latinoamérica, por ejemplo, la oposición a las actividades mineras a menudo se basa en reclamos de que éstas han provocado daños ambientales considerables. Sin embargo, según las investigaciones del Banco Mundial, “las reclamaciones por daños  al medio ambiente aparentemente surgen de la falta de comunicación adecuada de las compañías y, en algunos casos, de la manipulación de los políticos y comunidades locales”. [1, p.9]

    La participación de la comunidad no sólo significa escuchar sus inquietudes una vez. Se trata de un proceso continuo entre las empresas mineras y las comunidades que implica tener una actitud abierta y receptiva ante las inquietudes, considerando y evaluando seriamente todas las preocupaciones expresadas, actuar para resolver las inquietudes relevantes y ser responsable ante las comunidades. Parte de este proceso incluye informar a las comunidades la forma en que se están abordando los problemas. No es suficiente, por ejemplo, analizar y controlar la calidad y disponibilidad del agua; es necesario comunicar estos resultados a la comunidad en un lenguaje de fácil comprensión. [9]

    El Banco Mundial recomienda a las compañías mineras establecer una buena comunicación con las comunidades desde el inicio de su relación, mantener una actitud abiertas ante las inquietudes y sugerencias de la comunidad y ofrecer información abundante. [1] También aconseja a las empresas que conformen un equipo de personas específico para realizar estas tareas [1] y que proporcionen información con regularidad.

    La información que debe compartirse con el público incluye: impuestos e ingresos recaudados por los gobiernos, impuestos que se espera recaudar en el futuro, la forma en que se distribuyen los impuestos e ingresos entre los gobiernos [3], proyectos de los gobiernos locales que beneficiarán a las comunidades locales (planeados y ejecutados), riesgos ambientales (p. ej., disponibilidad y calidad del agua, gestión de riesgos), manejo de posibles accidentes y puesta en marcha de programas de RSE.

    Expectativas de las comunidades locales

    A pesar de los beneficios económicos que pudieran recibir las comunidades locales, pueden surgir conflictos sociales si las expectativas son muy altas o no se han satisfecho. Las exigencias irrealistas son usualmente resultado de la falta de información y comunicación entre gobiernos, compañías mineras y comunidades locales. Si las comunidades locales no tienen oportunidad de expresar sus preocupaciones, las compañías mineras no serán capaces de satisfacer sus exigencias sociales, sin importar cuántos empleos hayan generado o cuánto hayan contribuido con el desarrollo de la comunidad. [4]

    En ocasiones surgen conflictos cuando los miembros de la comunidad desconocen todos los beneficios que aportan los proyectos mineros. Es frecuente que las comunidades carezcan de información sobre los ingresos que reciben los gobiernos centrales o sobre su uso y redistribución en el país. [9, 10] También puede que no tengan conocimiento de los beneficios sociales y económicos de proyectos gubernamentales que dependen de los ingresos por actividades mineras (p. ej., educación y servicios de salud, infraestructura energética, agua potable, alcantarillado, escuelas, etcétera). Por último, es probable que los impactos y beneficios de las actividades mineras se distribuyan entre varias comunidades cercanas a las grandes minas, pero quizá cada una de esas comunidades desconozca que hay beneficios en otras comunidades y regiones.

    Las exigencias sociales de las comunidades también podrían ser irrealistas o exceder el ámbito de control de las empresas.  Por ejemplo, se solicitó a PFTI, una compañía minera en Indonesia, proteger a los pobladores de abusos perpetrados por la policía local. A pesar de que una petición de esta naturaleza va más allá de las capacidades de cualquier compañía minera, PFTI descubrió que esta exigencia social surgió porque, por razones de seguridad, la empresa transportaba a grupos de seguridad del gobierno (policía y milicia) a través de la zona minera. Las comunidades locales dejaron de percibir la diferencia entre empleados de la mina y funcionarios del gobierno. Posteriormente, PFTI dejó de transportar a los guardias de seguridad y, en vez de ello, capacitó a los conductores del gobierno para evitar lesiones y trastornos durante sus trayectos por el área de la mina. [4]

    Finalmente, los beneficios de los proyectos mineros a veces se materializan lentamente. En los países en vías de desarrollo, por ejemplo, los gobiernos centrales y locales podrían carecer de la capacidad para utilizar los ingresos por la explotación minera de forma apropiada u oportuna. [11] Otorgar apoyo a los gobiernos para que puedan fortalecer sus capacidades humanas puede contribuir, en tales casos, a que las comunidades se beneficien de las actividades mineras y a disminuir el número de conflictos sociales.

    Conflictos relacionados con la adquisición y uso de tierras

    La adquisición y compra de tierras para la minería constituye una causa común de conflictos entre las compañías mineras y las comunidades de la región. [12] En ocasiones pasan varios años antes de que surjan algunos de los problemas asociados con el reasentamiento voluntario de comunidades. Por ejemplo, los miembros de la comunidad tal vez carezcan de las habilidades necesarias para dar mantenimiento a las viviendas construidas con materiales permanentes que reemplazaron sus casas tradicionales, o quizá no tengan acceso suficiente a los recursos naturales (p. ej., zonas pesqueras, tierras productivas para la agricultura) en los nuevos lugares de asentamiento. [13] La reubicación involuntaria trae consigo más riesgos que el reasentamiento voluntario porque puede generar problemas de falta de hogar, inseguridad alimentaria, pérdida de acceso a servicios públicos y descomposición social. [13] Las poblaciones indígenas (aborígenes) son particularmente vulnerables porque tienen firmes conexiones culturales y espirituales con la tierra que habitan. [13]

    Sin embargo, se podrían evitar muchos de los conflictos relacionados con el uso y adquisición de tierras a través de políticas gubernamentales y prácticas de negocio adecuadas en la minería. Entre las normas y políticas de gobierno que ayudan a reducir conflictos se cuentan el otorgamiento de derechos a las comunidades locales (especialmente a los pueblos indígenas) sobre la tierra, el establecimiento de mecanismos imparciales de negociación para la adquisición de tierras, y el ofrecimiento de servicios sociales en las áreas de reubicación (como educación y servicios de salud y transporte). Las prácticas de negocio en la industria minera que han disminuido la incidencia de conflictos incluyen crear nuevas oportunidades de empleo para las poblaciones desplazadas, asegurar la buena productividad agrícola en las zonas reasentadas, garantizar la prestación de servicios sociales y el acceso a los recursos comunes (p. ej., zonas pesqueras), indemnizar a los pobladores que no tenían derechos de propiedad pero que habían ocupado y/o realizado mejoras a la tierra, y comprar la tierra más o menos al mismo precio a todos los miembros de la comunidad y pagar precios justos (“valor de reposición” en vez de “valor de mercado”). [1, 14] Por ejemplo, Antamina Mine (Perú) adquirió toda la tierra que planeaba utilizar durante el ciclo completo de la actividad minera, y pagó precios similares por tierras de calidad similar. El objetivo era evitar conflictos en el futuro y resentimiento entre la población, como había ocurrido en otras minas. [1]

    Conflictos motivados por disponibilidad de agua y otras inquietudes ambientales

    La industria minera puede necesitar cantidades significativas de agua, un recurso crítico en muchas zonas rurales. A pesar de que la minería y la agricultura pueden coexistir, las disminuciones en la disponibilidad y/o en la calidad del agua constituyen un motivo de preocupación social bien fundado. [15] Para prevenir conflictos, las compañías mineras están usando tecnologías diseñadas para reciclar el agua al máximo y evitar sustancias inorgánicas. [16] También podrían reducir la posibilidad de conflictos poniendo el agua potable a disposición de las comunidades. Por ejemplo, en 1996, sólo 3% de los hogares rurales en Cajamarca (Perú) tenían acceso a agua corriente, pero “para el año 2005, el 85% de las viviendas había recibido nuevas conexiones de agua por cañería, más de la mitad de ellas instaladas por la compañía minera”. [16, p.17299]

    Las preocupaciones ambientales más generales también podrían generar conflictos sociales. Sin embargo, la industria minera utiliza actualmente alta tecnología de control y reducción de impacto ambiental tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo por igual. Más aún, las grandes compañías mineras también cumplen, y hasta superan, regulaciones ambientales cada vez más estrictas para minimizar cualquier impacto ambiental.

    Disturbios sociales ocasionados por la afluencia de inmigrantes

    La llegada de trabajadores en busca de empleo a  las regiones mineras también puede crear o incrementar las tensiones sociales. Su llegada puede ocasionar mayor demanda de servicios de salud u otros servicios públicos en las comunidades locales. [13] Los costos de alimentación y vivienda podrían aumentar debido al fortalecimiento de la actividad económica y por la mayor demanda de estos productos. [15] A medida que cambia la dinámica de poder en las comunidades, también pueden cambiar y romperse las relaciones socio-económicas tradicionales entre residentes y dentro de grupos familiares. [1] Podría incrementarse la rivalidad entre aldeas afectadas directamente por la operación de la mina y aquellas en zonas cercanas que no reciben los beneficios sociales y económicos de la industria y de los programas de RSE. [1, 13, 17]

    Los miembros de las comunidades existentes podrían desconfiar de los inmigrantes y considerarlos en ocasiones “un montón de personas con lazos débiles con la sociedad en general y una influencia negativa para el control social local, el liderazgo y los estilos de vida”. [13, p.203] La afluencia de inmigrantes también se asocia con un aumento en los robos, el consumo de alcohol, la adicción al juego, la prostitución y las enfermedades de transmisión sexual. [15, 17]

    Las empresas mineras pueden anticipar y disminuir problemas sociales relacionados con la llegada de migrantes mejorando la educación y servicios de salud en las comunidades donde llevan a cabo sus operaciones. También pueden reducir la presión ejercida por la demanda de vivienda construyendo y proporcionando habitación a sus empleados y sus familias. Al apoyar la migración de trabajadores junto con sus esposas y familias se pueden mitigar algunos disturbios sociales como la prostitución, el consumo de alcohol y la adicción al juego. Sin embargo, la migración y sus efectos adversos asociados ocurren, con frecuencia, en respuesta al incremento de las actividades económicas y las oportunidades, y podrían no estar directamente relacionados con los trabajadores de las minas. Por ello es importante recalcar que los gobiernos siguen siendo los responsables de ofrecer seguridad social, prevenir el comportamiento delictivo y hacer cumplir la ley.

    Minería artesanal y de pequeña escala (MAPE) y conflicto

    Existen tensiones naturales entre quienes practican la minería artesanal y de pequeña escala (MAPE) y la minería de gran escala (MGE) porque podrían competir por los mismos recursos o áreas. La minería artesanal es una actividad informal y que utiliza poca maquinaria y tecnología, frecuentemente de manera ilegal, y sin tomar precauciones ambientales o de seguridad. [18] La MAPE muchas veces provoca daños al medio ambiente y puede ocasionar contaminación por mercurio, contaminación del agua, daño a los ríos y dejar fosos y pozos de mina abandonados. [18] También puede estar ligada a actividades ilegales, al trabajo infantil y abusos de los derechos humanos, dañando así la reputación y aceptación social de todo tipo de actividad minera.

    En general, las confrontaciones entre estos dos grupos ocurren cuando los mineros artesanales entran ilegalmente  y extraen minerales dentro de las concesiones mineras formales. [7, 19] Otra fuente de conflicto puede ser la concesión de licencias de extracción a las empresas de MGE en tierras donde antes se llevaban a cabo actividades ilegales de minería artesanal y de pequeña escala. [7]

    Aunque es difícil evitar este tipo de conflicto, la mayoría de las compañías mineras están comprometidas con reducir la intensidad de los mismos cumpliendo con los Principios Voluntarios de Seguridad y Derechos Humanos y con la guía Manejo y resolución de inquietudes y conflictos a nivel local de los Principios Voluntarios de Seguridad y Derechos Humanos. Las compañías mineras canadienses reconocen y aprueban estos principios en el e3Plus – Marco para la Exploración Responsable.


    iEl abandono histórico de las comunidades locales y pueblos indígenas puede presentar distintas caras y ser el resultado de diversos factores. De manera más amplia, puede referirse a la ausencia del estado de derecho, la exclusión de las comunidades de los procesos de toma de decisión, el incumplimiento con la prestación de servicios básicos sociales e infraestructura pública, la falta de cumplimiento de promesas y el impacto reducido de las políticas sociales debido a la corrupción, mafias locales o activistas con una agenda política.

    iiEn una encuesta llevada a cabo en el 2010 en 18 países latinoamericanos, el 21.8% de los encuestados expresó que no confiaba en su gobierno para nada y el 32.4% respondió que confiaban en ellos “solo un poco”. (Fuente: Latinobarómetro, http://www.latinobarometro.org/latino/LATAnalizeQuestion.jsp)

    iiiLos sentimientos de desconfianza y resentimiento pueden estar dirigidos a diversos grupos de la sociedad (p. ej., personas que tienen poder económico, personas de etnia diferente).




    Estudio de caso: Disminución del conflicto en la Mina North Mara (Tanzania)

    En el año 2008, African Barrick Gold (ABG) lanzó un ambicioso programa llamado “Iniciativa para la Minería Artesanal” en la Mina North Mara (Tanzania). Este proyecto piloto de $2.5 millones de dólares estadounidenses estaba dirigido a 200 mineros que practicaban la minería artesanal (MAPE) en un esfuerzo por transformar las actividades de la MAPE en operaciones de pequeña escala reguladas, productivas y sostenibles. [7, p.321]

    A pesar de esta iniciativa, en mayo de 2011 un grupo de 1,500 personas entró sin autorización a la zona para robar mineral de las reservas de la mina. Esto provocó una confrontación entre la policía tanzana y los intrusos que dejó un saldo de cinco intrusos muertos y varios oficiales de policía heridos. Posteriormente, ABG se asoció con la ONG internacional “Search for Common Ground” (Búsqueda del interés común o SCG, por sus siglas en inglés) para mejorar su relación con los pobladores. Se han aplicado diversas medidas para evitar futuras confrontaciones; entre ellas se incluyen las siguientes:

    • Ofrecer capacitación sobre los Principios Voluntarios de Seguridad y Derechos Humanos a la policía de Tanzania;
    • Desarrollar un programa de capacitación para reducir, resolver y negociar conflictos diseñado para los miembros de la comunidad (incluyendo a dirigentes, autoridades tradicionales, jóvenes y mujeres);
    • Crear materiales educativos adaptados a la cultura de la comunidad para informar a sus miembros sobre los Principios Voluntarios de Seguridad y Derechos Humanos;
    • Diseñar un mecanismo externo de conciliación para atender las inquietudes de la comunidad;
    • Facilitar el proceso de negociación entre la compañía y las comunidades en una variedad de asuntos que preocupan a las comunidades; y
    • Diseñar fuentes alternas de desarrollo económico para ayudar a reducir la pobreza en el área y, por ende, disminuir el número de intrusos a la mina.
    De especial importancia han sido las reuniones entre pobladores y representantes de ABG. En ellas, se ha permitido a las personas hablar libremente y expresar sus frustraciones sin enfrentamientos. La participación del Gerente General de la Mina North Mara en estas reuniones, el Sr. Basie Maree, ha sido “muy apreciada” por los pobladores. Por eso lo llaman ahora “Basie Marwa”, que significa ‘el primogénito’ en kuria, la lengua local que habla la mayoría de los pobladores”. [20]

    Otras medidas importantes tomadas por ABG incluyen la contratación de guardias adicionales de seguridad de sexo femenino y la instalación de cámaras adicionales de circuito cerrado de TV (CCTV) en áreas sensibles de la mina. [21] Estos esfuerzos han contribuido con el mejoramiento de la relación entre ABG y los pobladores. El Jefe Marwa Gabogwe, líder del clan nyamongo, uno de los clanes kuria más numerosos y prominentes de la región, espera resolver las diferencias a través del diálogo y afirma que “juntos podemos encontrar formas amigables de resolver los conflictos existentes para que podamos reconstruir la paz y para que la comunidad coexista con la mina”. [20]


    Mostrar referencias

    Referencias

    1World Bank and International Finance Corporation, Large Mines and Local Communities: Forging Partnerships, Building Sustainability, 2002, International Finance Corporation.

    2Kemp, D., et al., Just Relations and Company-Community Conflict in Mining. Journal of Business Ethics, 2011. 101: p. 93-109.

    3Clark, A.L. and J.C. Clark, The new reality of mineral development: social and cultural issues in Asia and Pacific nations. Resources Policy, 1999. 25(3): p. 189-196.

    4Sethi, S.P., et al., Freeport-McMoRan Copper & Gold, Inc.: An Innovative Voluntary Code of Conduct to Protect Human Rights, Create Employment Opportunities, and Economic Development of the Indigenous People. Journal of Business Ethics, 2011. 103: p. 1-30.

    5Atleo, S., Resource Development and Indigenous People: Finding the path to co-operation, in Republic of Mining, S. Studol, Editor 2011: http://www.republicofmining.com/2011/09/14/resource-development-and-indigenous-peoples-finding-the-path-to-co-operation-by-assembly-of-first-nations-national-chief-shawn-a-in-chut-atleo/

    6de Soto, H. The Peruvian Amazon is not Avatar. 2010.

    7Carstens, J. and G. Hilson, Mining, grievance and conflict in rural Tanzania. International Development Planning Review, 2009. 31(3): p. 301-326.

    8Hinojosa, L. and A. Bebbington. Struggles over territory and livelihood in neoliberalized environments: transnational mining companies and civil society networks in the Andes. [cited 2012 March 1]; Available from: http://open.academia.edu.

    9Haufler, V., Disclosure as Governance: The Extractive Industries Transparency Initiative and Resource Management in the Developing World. Global Environmental Politics, 2010. 10(3): p. 53-73.

    10Bickham, E., The Business Case for EITI, in Advancing the EITI in the Mining Sector: A consultation with stakeholders, C. Eads, P. Mitchell, and F. Paris, Editors. 2009, Extractive Industries Transparency Initiative [EITI].

    11World Bank. The Worldwide Governance Indicators (WGI). 2011 [cited 2012 March 1]; Available from: http://info.worldbank.org/governance/wgi/index.asp

    12Owusu-Korateng, D., Mining Investment & Community Struggles. Review of African Political Economy, 2008. 35(117): p. 467-473.

    13Mining, Minerals, and Sustainable Development Project (MMSD), 9. Local Communities and Mines, in Breaking New Ground:The Report of the Mining, Minerals, and Sustainable Development Project 2002, Earthscan for IIED and WBCSD. p. 198-230.

    14Mining, Minerals, and Sustainable Development Project (MMSD), 7. The Control, Use, and Management of Land, in Breaking New Ground: The Report of the Mining, Minerals, and Sustainable Development Project 2002, Earthscan for IIED and WBCSD. p. 141-170.

    15Apoyo Consultoria, Study of the Yanacocha Mine's Economic Impacts: Final Report, 2009, Prepared for the International Financial Corporation.

    16Bebbington, A. and J. Bury, Institutional challenges for mining and sustainability in Peru. PNAS, 2009. 106(41): p. 17296-17301.

    17Corno, L. and D. de Walque, Mines, Migration, and HIV/AIDS in Southern Africa, in Policy Research Working Paper 5966 2012, The World Bank Development Research Group.

    18Hentschel, T., et al., Global Report on Artisanal & Small-Scale Mining, 2002, Minerals, Mining and Sustainable Development [MMSD].

    19Armah, F., et al., Assessment of Legal Framework for Corporate Environmental Behaviour and Perceptions of Residents in Mining Communities in Ghana. Journal of Environmental Planning and Management, 2011. 54(2): p. 193-209.

    20Barrick Gold. Rebuilding Trust at North Mara Beyond Borders February 13, 2012 [cited 2012 March 1]; Available from: http://barrickbeyondborders.com/2012/02/barrick-gold-rebuilding-trust-at-north-mara/

    21Barrick Gold. North Mara Update – September 2011. 2012 [cited 2012 March 1]; Available from: http://www.barrick.com/theme/barrick/files/north-mara/north-mara-update-sept-2011.pdf.

Conéctese: